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Emigrando a Alemania

2019.10.27 19:33 camilosw Emigrando a Alemania

En este post contaré mi experiencia sobre mi proceso para emigrar a Berlín a trabajar como Frontend Developer y en un siguiente post les contaré cómo han sido los primeros días y que esperar una vez estén acá. Pero antes, recomiendo que lean el anterior post sobre emigración a Alemania escrito por Jonathan Alvarez, ya que en este obviaré todo lo que él ya aclaró. El post lo pueden encontrar aquí https://www.reddit.com/devco/comments/bdmw23/recopilaci%C3%B3n_proceso_eu_blue_card_alemania_mi/
Antes de empezar el proceso de buscar trabajo y aplicar a alguna entrevista, te recomiendo que tengas algunos ahorros, porque tendrás varios gastos antes de recibir el primer sueldo en Alemania. De eso hablaré más adelante.
Visa según tus estudios
Si tienes un título universitario, lo más seguro es que vas a aplicar a la Blue Card, la cual te permite viajar con tu pareja sin que el o ella deba cumplir con algún requisito especial. Pero si no tienes un título universitario, también puedes obtener una visa de trabajo con un ZAV approval que se obtiene con la Federal Employment Agency y la empresa que te contrate lo debe solicitar y enviártelo. El principal inconveniente es que si viajas con tu pareja, él o ella deberán acreditar A1 en alemán para obtener la visa de reunificación.
Antes de aplicar a la Blue Card, debes comprobar que tu universidad y tu carrera aparezcan en la siguiente página https://anabin.kmk.org/anabin.html. Todo está en Alemán, pero estos son los pasos que debes seguir:
Institución:
Carrera
Si la institución o la carrera no aparecen, puedes optar por la visa de trabajo o intentar validar la carrera, lo cual te costará 200 euros más el valor de envío de los documentos que te soliciten a Alemania. En mi caso tuve que optar por la opción de validar la carrera, ya que no aparecía en Anabin y con el permiso de trabajo no me podía ir con mi esposa. Estos son los papeles que te solicitarán:
Todos los documentos se deben enviar físicos y en español, pero no deben ser originales. El título universitario y el certificado de notas de las materias de la universidad se deben autenticar en una notaría, para los demás documentos no es necesario. El proceso luego de recibido el pago y los documentos puede tomar entre una y dos semanas cuando se trata de una aplicación para la Blue Card. Aquí puedes encontrar toda la información https://www.kmk.org/zab/central-office-for-foreign-education/statement-of-comparability-for-foreign-higher-education-qualifications.html.
Viajar con tu pareja
Si tienes planeado viajar con tu pareja, pero aun no se han casado, es mejor que te cases así sea por lo civil porque vas a tener que entregar el certificado de matrimonio en la embajada. Hazlo con tiempo, porque el matrimonio por lo civil no es de un día para otro, tienes que pedir una cita y te la pueden dar para dentro de uno o dos meses. No sé si un certificado de unión libre sacado en una notaría sirva, ya que en nuestro caso decidimos no correr el riesgo y nos casamos después de varios años viviendo juntos.
Si vas a aplicar para la visa de trabajo en lugar de la Blue Card, recuerda que tu pareja debe presentar un examen de A1 en alemán.
Donde llegar
En Berlín los apartamentos amoblados son muy populares, lo malo es que los arriendos aquí son muy caros. En otras ciudades de Alemania los costos pueden variar, pero no los he revisado. Debes reservar uno antes del viaje para al menos tres meses y así te puedan entregar la carta que debes presentar para el registro de tu dirección (Anmeldung). Una vez reservado, deberás pagar por adelantado el primer mes de arriendo y un depósito equivalente a dos meses. En estas páginas puedes encontrar apartamentos, aunque encontrarás más si buscas en Google:
https://wunderflats.com/en/
https://www.coming-home.com/en/
Los apartamentos los reservan con mucho tiempo de anticipación, así que dependiendo de tu cronograma, puede que no encuentres muchas opciones económicas. En mi caso el tiempo fue muy apretado y varios de los apartamentos que había encontrado ya no estaban disponibles, así que terminé pagando un arriendo de 1390 euros al mes.
Gastos
Como comenté al inicio, antes de empezar a buscar trabajo en Alemania, revisa tus finanzas porque vas a tener muchos gastos antes de recibir el primer pago:
Y hasta aquí lo que tenía para agregar al post de Jonathan Alvarez. Pronto escribiré sobre mi experiencia aquí en Alemania y algunas cosas que deben tener en cuenta cuando lleguen.
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2018.06.28 22:42 master_x_2k Enredo IV

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Enredo IV

“Gracias a un esfuerzo dedicado de los miembros de los equipos de Custodios y el Protectorado de Brockton Bay, la pandilla local, el 'ABB' o Azn Bad Boys, ha caído.”
Brian y yo habíamos llegado al departamento justo a tiempo para ver el boletín en las noticias. Lisa, Alec, Perra y los tres perros estaban reunidos en los sofás.
“Los héroes de la hora son los jóvenes miembros de los Custodios, Clockblocker y Vista, que jugaron un papel fundamental en encargarse de una crisis con una superbomba, supuestamente utilizada por la supervillana Bakuda en un intento de tomar como rehén a la ciudad y garantizar su seguridad. Mientras que los expertos en la escena se negaron a ofrecer números fijos, una capa local fue citada diciendo que la superbomba podría haber tenido un rendimiento de nueve mil kilotones de energía. Este dispositivo, que contiene energía a la par con bombas nucleares convencionales, se fabricó con materiales domésticos extraídos del área, después de que la lucha en los muelles y la presión de las autoridades locales obligó a la presunta creadora de la bomba a trasladarse a un cobertizo abandonado hace unos días. Si no fuera por los esfuerzos de los Custodios, este podría haber sido un día trágico para nuestra nación.”
“Por mucho que podamos desear un período de sobria reflexión, otros villanos locales han mostrado poco interés en dejar pasar los asuntos recientes. Menos de una hora después de que el presunto líder del ABB, Lung y la presunta cómplice Bakuda, fueran detenidos, las oficinas centrales de Medhall Corporation fueron atacadas por fuerzas armadas, en un altercado que llamó la atención de los miembros del grupo villano ario local Imperio Ochenta y Ocho. Esto parece haber provocado una erupción de más de seis incidentes importantes en la última hora-”
Lisa apagó el televisor, volteándose en el sofá para mirarnos a Brian y a mí. “Les daré la versión corta. Los Viajeros acaban de golpear una galería de arte y a un aeropuerto en el lapso de una hora. Coil e Imperio Ochenta y Ocho aparentemente están tratando de recuperar el tiempo perdido y están a solo un pelo de la guerra abierta en las calles. Los Comerciantes, el grupo de Skidmark, se están aprovechando del caos e intentando hacer lo que hizo la ABB, pero con los traficantes de drogas locales y cero control sobre su situación... no llegarán lejos, pero estoy segura de que están teniendo una gran fiesta de saqueos.”
“Entonces el alto el fuego ha terminado”, hablé. ¿No se suponía que las cosas mejorarían con la eliminación del ABB? ¿Por qué me sentía parcialmente responsable de esto?
“Es como si todos estaban listos en la línea de salida, listos para moverse en el instante en que sonara el silbato”, dijo Alec.
“Excepto nosotros”, señaló Brian.
“No necesariamente”, Lisa negó con la cabeza, “Cinco minutos después de que Medhall fue golpeado, recibimos un mensaje del jefe. Él tiene un trabajo que quiere que hagamos, quizás el más grande hasta ahora, pero el límite de tiempo es corto. Por eso los llame aquí.”
Brian se cruzó de brazos.
“Aquí está el problema”, dijo, “La moral está baja. La ciudad está asustada, y las cosas no se están calmando como esperaban las personas. ¿El hecho de que todos hayamos esquivado una bala con esta cosa de la superbomba? No ayudó.”
Tecleó en su computadora portátil mientras hablaba: “Para colmo, no se ve bien cuando las noticias locales se enteran del hecho de que una gran parte de la lucha contra el ABB estaba siendo llevada a cabo por villanos. ¿Me captan? Entonces, con la idea de que estaban planeando una recaudación de fondos ahora, el alcalde está promoviendo una función para ayudar a vender la idea de que fueron los chicos buenos los principales jugadores aquí. ¿Resultado final? Una fiesta de recaudación de fondos-celebración que involucra al Protectorado, Custodios, las fuerzas del ERP, policías y todos esos tipos. Esta noche. La mayoría de los Custodios y New Wave van a tomar el relevo mientras tanto, para mantener la ciudad protegida, porque el alcalde está dando prioridad a las relaciones públicas aquí.”
“No me gusta la dirección en que va esto”, le dije.
Cogió su laptop y la colocó en el respaldo del sofá, mirándome a Brian y a mí. La página mostraba detalles sobre la celebración, tenía vínculos con los vendedores de boletos y lucía una imagen de un grupo de personas con trajes de etiqueta y vestidos. “El Protectorado y algunos de los Custodios van a estar allí con la elite de Brockton Bay, sus amigos y familiares, y cualquier persona dispuesta a pagar el dinero por un boleto. El jefe quiere que nosotros, y cito, 'los avergüencen', fin de cita.”
Hubo algo de silencio aturdido. Eché un vistazo a Perra y Alec, y de sus expresiones deduje que ya habían escuchado esto. Sin embargo, a diferencia de la situación que tuvimos con el atraco a un banco, no parecían tan motivados.
Brian comenzó a reírse. Después de un rato, su risa se convirtió en una risa fuerte.
No esperé a que terminara antes de decir mi opinión, “¿Estás loca? Quieres que, que, ¿Interrumpamos una fiesta, jodamos a todos los presentes y entonces nos larguemos antes de que seamos arrestados por-?” Luché por encontrar las palabras, “¿¡Por la mitad de los putos héroes en Brockton Bay!?”
“Básicamente”, dijo Lisa, levantando las manos como para hacer que me calmara, “aunque probablemente sea más como un tercio de los héroes de la ciudad.”
“Claro”, le dije, “sin ánimo de ofender, Lisa, me caes bien y todo, pero como que subestimaste la cantidad de héroes que aparecerían en el robo bancario también. No olvides que un grupo de héroes vinieron de fuera de la ciudad para ayudar con la situación del ABB, y podrían quedarse para la fiesta posterior.”
“Es cierto”, admitió, “pero aún-”
“¿Y el plan es fastidiarlos?”, Pregunté, incrédulo, “No solo ellos, tampoco, pero esa fiesta probablemente sea atendida por el alcalde, el fiscal, el jefe de policía... ¿Estás consciente de que si intentamos esto y cualquiera de nosotros es capturado, sería más o menos un viaje de primera clase a la Pajarera?.”
“Lo siento, Lis, es un no”, le dijo Brian, todavía parecía divertido, “estoy perfectamente contento dejando que todos los demás grupos hagan lo suyo por un tiempo. Hicimos nuestra parte, y no tenemos nada que perder en relajarnos por un tiempo.”
“Sí. No entiendo el punto”, dijo Perra, rascando la parte superior de la cabeza de Brutus.
“No encontrarás a nadie más dispuesto a ponerse un poco loco que a mí”, Alec le dijo a Lisa, “Pero estoy con Perra. Es un gran riesgo, un montón de problemas. ¿Para qué? ¿Pellizcarles la nariz a los buenos?”
“El jefe está dispuesto a pagar”, dijo Lisa. “Con otras consideraciones.”
“¿Consideraciones?” Pregunté.
“Tienen que entender”, suspiró Lisa, “No estoy en desacuerdo con lo que están diciendo, pero lo que puedo decir es que esta es una prueba. El jefe quiere ver si podemos lograr esto, y si podemos, somos mucho más valiosos para él. Mucho más valiosos.”
“O tal vez la prueba es si somos lo suficientemente inteligentes como para rechazar una misión condenada”, señaló Brian.
“Tal vez”, admitió Lisa, “no lo creo, pero no negaré que sea posible.”
Brian le preguntó: “¿Podemos rechazar esto? Quiero decir, nunca nos obligó a tomar un trabajo.”
“Podríamos”, no parecía feliz.
Frunció el ceño, “Creo que son cuatro votos en contra, como mínimo. Suponiendo que vas a votar a favor de este plan, ¿Lis?”
“Sí”, respondió ella.
“Bueno, a menos que hayamos cambiado de un sistema de voto mayoritario, creo que se puede decir al jefe 'gracias, pero no'”, dijo. Cuando ella no respondió, él se volvió hacia mí, “¿Quieres tratar de armar la mesa de la cocina y la mesita de noche? Te puedo invitar a un almuerzo tardío, si-”
“¡Doscientos cincuenta!”, Lisa lo interrumpió.
Él la miró, “Doscientos cincuenta...”
“Mil”, terminó por él, dejando caer sus brazos a su lado, casi derrotada. “Para cada uno. Maldición. Quería que ustedes estuvieran a bordo antes de impresionarlos con la cantidad. Suena desesperado cuando lo digo así, pero no puedo dejar que se vayan sin decirles lo que rechazaríamos.”
La suma nos hizo pensar.
“Para ser claros... Un millón, doscientos cincuenta mil dólares, divididos entre cinco”, dijo Alec, “¿Por esto?”
“Como dije”, Lisa sonrió un poco, “El trabajo más grande hasta ahora.”
“Si el jefe nos ofreciera un cuarto de millón de dólares para acercarse a esos tipos y entregarnos, no sería un escenario muy diferente”, señalé.
“Claro que sí”, replicó Lisa, “Realmente tenemos una oportunidad de superar esto.”
“Una posibilidad muy, muy pequeña”, señalé.
“Una oportunidad”, dijo. “¿Pero si hacemos esto? ¿Si le demostramos al jefe que valemos su tiempo? Ascendemos. Obtenemos más dinero, obtenemos más equipamiento, más información, obtenemos una voz en cuanto a la dirección de sus planes a largo plazo, todo lo cual puede traducirse en un mayor respeto en la comunidad de capas.”
“¿Una voz?” Pregunté, “¿Qué quieres decir?”
“Reunirnos con él, discutir lo que hacemos a continuación y por qué.”
Mi mente comenzó a correr con las implicaciones de esto.
“Estoy cambiando mi voto”, dijo Alec, “Por tanto dinero, como que resuelve el problema que tenía con el trabajo, que era que no tenía mucho punto. Un cuarto de millón de dólares son muchos puntos.”
“Dos a favor, tres en contra”, dijo Lisa. “¿Perra?”
Perra frunció el ceño, “Déjame pensar.”
Esta era una oportunidad para conocer a nuestro empleador, en un futuro no muy lejano. La pregunta era: ¿quería tomarla? Había estado posponiendo las cosas, evitando el problema, tratando de no pensar demasiado en mi plan de juego, sobre entregar a estos muchachos cuando tuviera la última pieza de información que necesitaba sobre cómo corrían las cosas, de dónde venía el dinero. Ahora tenía que hacer una llamada.
Todo el tiempo, me había estado diciendo a mí misma que los entregaría. Daria la información al Protectorado. Pero mi corazón no estaba realmente decidido. Significaría traicionar amigos. Si bien no me desagradaban Alec o incluso Perra, mis pensamientos estaban puestos en Lisa y Brian. Quiero decir, bueno, Lisa fue mi primera verdadera amiga desde Emma. En cuanto a Brian, me gustaba, lo respetaba. Odiaba la idea de hacerles lo que Emma me había hecho. Traicionar amigos.
Había renunciado a la idea de ganar respeto o prestigio por entregarlos. Quiero decir, cometí un delito grave, tomé rehenes, ataqué a otros héroes, casi maté a un hombre, luego arranqué los ojos de esa misma persona un par de semanas después.
Y podría vivir con esa parte, con no obtener crédito o elogios ni lo que sea. Pude verme volando por debajo del radar por un tiempo. Tal vez desempeñando el papel de un vigilante evitando la atención tanto del héroe como del villano, si realmente estaba ansiosa por salir de traje. O ver si tal vez, solo tal vez, podría intentar obtener el mismo trato que Shadow Stalker, convertirme en un miembro a prueba de los Custodios. Inicialmente me alejé de los Custodios por la preocupación de que sería demasiado similar a la secundaria... pero yo había cambiado en las últimas semanas. Le hice frente a Emma dos veces. Tres veces, si contaba la reunión. Tenía un poco más de agallas que hace un mes. Podía imaginarme trabajando junto a un grupo de superhéroes jóvenes que me resentía como una especie de penitencia por mis acciones malvadas, y ese era un cambio bastante grande de antes de siquiera salir de traje, cuando la sola idea de unirme a ellos era difícil de procesar.
El problema era que ir por ese camino era un caos de ‘tal vez’ y ‘posiblemente’, cada paso un lío de posibles desastres. ¿Qué pasa si me arrestaran en lugar de ofrecer membresía probatoria en los Custodios? ¿Qué pasa si los Undersiders escapaban del arresto y vinieran por mí? ¿O mi papá?
Todo se redujo a las personas que estaban en la habitación conmigo. No era solo que los traicionaría como Emma lo hizo conmigo. ¿Era lo suficientemente valiente como para pasar por lo que pase con Emma, ​​con personas que quería y admiraba convirtiéndose en mis peores enemigos?
Y si no elegía, no decidía... Bueno, si lo pospongo más, la única diferencia de quedarme para siempre por elección propia sería una buena medida de auto engaño de mi parte. El tiempo que pasé con Brian lo dejó bastante claro.
“Creo que... podría cambiar mi voto”, expresé el pensamiento en voz alta mientras lo formaba.
Hubo miradas de sorpresa de todos los presentes, excepto los perros. Lisa, especialmente, se sacudió un poco en reacción a mi declaración.
Me tomó todo lo que tenía para mantener mi fachada intacta. Al final del día, lo que me asustaba más que perder amigos y hacer que me odiaran, más que vinieran tras de mí o de mi papá, era la idea de que me odiaría a mí misma. Que me odiaría uno, cinco, diez o veinte años más adelante, por traicionar mis principios y por tomar una mala decisión con amplias implicaciones. Odiarme por tomar un camino que podría llevarme a ir a la cárcel sin posibilidad de ser rescatada por Armsmaster, o por un camino que me llevaría a lastimar a alguien inocente tanto como había lastimado a Lung y Bakuda.
Seguir con los Undersiders era una ganancia a corto plazo, claro, pero ¿a largo plazo? Tenía que seguir con mi plan original y tratar de convencerme de que lo hacía por el bien de todos.
Alec levantó sus cejas. “De Verdad.”
“¿Qué?” Pregunté.
“Eres la última persona que hubiera esperado que cambiara su voto, torpe”, dijo, “Eres cuidadosa, y este es el trabajo menos cuidadoso que hemos tenido hasta ahora.”
“Cambiar mi voto es depende de si podemos idear un plan que tenga una posibilidad decente de que escapemos intactos”, aclaré.
“Aun así, usualmente eres la sombra de Brian, haciéndole eco”, dijo Alec.
“Gracias, Alec,” Brian frunció el ceño. Brian se volvió hacia mí, frunciendo el ceño con preocupación, “¿Estás segura?”
“No totalmente”, admití, “y lo siento, por no respaldarte.”
“Eres un miembro del equipo, tienes tu propia voz.”
“¿Qué cambió tu mente?” La pregunta vino de Lisa.
Tuve que evitar disparar las alarmas con ella. La forma más segura de hacerlo sería seguir con la verdad o algo muy parecido.
“Me molesta que no sé quién es nuestro empleador. Hay algunas posibilidades realmente feas, y preferiría saber más pronto que tarde, si fueran el caso.” Ahí, verdad suficiente.
“Lo admito”, admitió Brian, “tengo curiosidad. Es... No creo que tenga curiosidad suficiente como para querer tomar este trabajo.”
“Si la niña escuálida va a hacer esto, no retrocederé”, dijo Perra. “Cambiaré mi voto también.”
“¿Chica?” Le pregunté, “escuálida, seguro, pero probablemente soy un año más joven que tú, como mucho.”
Lisa nos detuvo, inclinándose hacia un lado para ponerse entre Perra y yo. “Tenemos que mantenernos en el tema, ya que solo hay unas pocas horas para planificar y prepararse. Tenemos cuatro votos a favor, uno en contra. Parece que esto va a suceder.”
Brian suspiró.
“Lo siento”, murmuré mi segunda disculpa.
Él puso su mano sobre mi hombro, “Está bien.”
Noté que él no movió su mano de mi hombro de inmediato.
Distrayéndome, le pregunté a Lisa: “Entonces, ¿cómo hacemos esto?”
Ella comenzó a delinear un plan.

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2018.06.27 06:14 J4yC1 Me hicieron una histerectomía años atrás. Hoy me di cuenta que estaba embarazada. [T]

Cuando tenía 9 años, un agresor no identificado me jaló hasta un auto, me apuñaló 12 veces, y me dejó enfrente de un hospital.
Perdí mi útero, mis ovarios, un riñón y unos cuantos metros de intestino. Han pasado 17 años. Además del Trastorno de Estrés Post-Traumático, la cosa más difícil es saber que nunca tendré hijos biológicos. He querido tener niños propios desde que tengo memoria, aunque quizá esto se deba en parte a que crecí en un hogar conservador que medía el valor de una mujer por su habilidad de traer niños al mundo.
Mi estatus de víctima despertó en mi un interés en la aplicación y cumplimiento de la ley. Me contrataron como policía pero fuera de la academia, la verdad es que era un desastre. En vez de eso, conseguí un empleo en la cárcel. Trabajo en el turno de la noche de 7PM a 7AM. Me hace más solitaria de lo que ya soy, pero me pagan un 11% más en este turno y de todos modos no tengo familia.
Vivo sola. Ni siquiera he tenido un solo novio. Aunque creo que mi cerebro trata de compensar esto porque a veces me levanto en las mañanas sabiendo que alguien está conmigo. Alguien familiar, alguien a quien amo. Sin rostro ni nombre, solo la seguridad de su presencia. Pero siempre que trato de alcanzarlo y tocarlo, nunca hay nada en su lugar.
Como sea. Fui al médico esta mañana después del trabajo. Además de mi temperatura y mi presión arterial, me tomaron una muestra de orina. No es algo inusual. El traumatismo abdominal me hace propensa a infecciones.
Después de unos cuantos minutos, el médico entró y me dijo: "Estás embarazada."
Sonreí de manera temblorosa y con dolor. Seguramente esto era una broma, aunque era una extraordinariamente de mal gusto. "No tengo útero."
Soltó una pequeña risa nasal. "¿Desde cuándo?"
"¿Desde...cuarto grado?"
Atizbos de preocupación se posaron en la cara de mi médico. Los siguientes minutos pasaron como una confusa neblina mientras me decía que mi sistema reproductivo estaba bien.
Mi corazón se aceleró. Me sentí mareada, confundida y enojada. He sido su paciente por cuatro años. ¿Cómo podía olvidar quien soy?
Finalmente me mostró mis expedientes. Años de expedientes, detallando un embarazo exitoso y una breve batalla contra el cáncer de ovario.
"No," Dije, "Debe de haber un error."
El tono de mi médico se volvió más enérgico. "¿Cómo te sientes? ¿Te has golpeado la cabeza, tomado drogas o..."
"¡No!" Me costaba mantener el control de mi voz. "¡Ésto no es mío! ¡Esa no soy yo!"
Siguió discutiendo. El corazón me pesaba. El enojo y la confusión se transformaban en pánico. Finalmente le dije "Me tengo que ir."
Intentó detenerme. - "Quizá solo estés herida o teniendo un episodio, no es seguro que..." Pero me apuré y me fui.
Una vez que llegué a mi auto, implosioné. Cada gramo de dolor, anhelo, ira y vergüenza me vinieron por la espalda, llenándome por dentro, una presión sofocante que sentía que me iba a romper las costillas.
Después de un buen rato, me calmé lo suficiente para conducir a casa.
Mis vecinos de al lados son una pareja mayor, Martin e Isabella. Son buenas personas, pero están terriblemente equivocados respecto a sus hijos. Siguen tratando de emparejarme con su hijo Conrad, quien es narcomenudista y tiene tres hijos con tres mujeres distintas. Lo evito, pero me llevo bien con su hija más joven, Sara. Es una chica salvaje y desempleada, pero tiene buen corazón. Probablemente es un poco extraña, pero me sentía cercana a ella, de la misma forma en la que me sentía cercana a mis parientes.
Sara sabe todo sobre mi (es imposible no tomarla como confidente; atrae los secretos como agujas a la piel) y tiene una memoria ridículamente buena. Mi médico podría estar fuera de si, pero Sara recordaba todo. Ella confirmaría que yo estaba cuerda.
Los autos de Isabella y Martin no estaban, pero el anticuado auto de Sara se encontraba en la curva, así que fui a la puerta. Cuando toqué, Conrad me abrió la puerta con una turbia sonrisa. "Hey."
"Hola, ¿Se encuentra Sara?"
"Ha estado con un tipo, no se ha aparecido en toda la semana." Se estiró, tratando de sacar el pecho. "¿Gustas pasar?"
Negué con la cabeza. "Dile que vine a verla."
Murmuró enojado mientras iba cruzando el patio, mirándome hasta que cerré mi puerta delantera.
Mi terrier, Jingo, enseguida se apresuró hacia mi. Está viejita y este tipo de movimientos de cachorrito son inusuales en ella, pero no le tomé importancia. Una vez que sus ánimos de mascota estuvieron satisfechos, se dirigió a la cocina. La seguí, y me congelé.
Un hombre estaba sentado frente a la mesa, con un montón de papeles frente a él. Jingo corrió hacia él, dando pequeños círculos con emoción.
"No te asustes," dijo el hombre. "Por favor."
"Sal de aquí," Susurré.
"Me imagino que tendrás muchas preguntas después de tu cita médica."
Sentí que algo me aplastaba por dentro, exprimiéndome como una esponja. "¿Cómo sa – "
"Me llamaron." Me mostró su teléfono. "Estaban muy preocupados por ti."
"Voy a llamar a la policía."
"No lo hagas," Me dijo.
"No tendría que hacerlo si no hubieses invadido mi propiedad," resollé.
Absurdamente se me acercó girándome los ojos. Había algo familiar en ello, algo que hizo que mi corazón se derritiera casi tan fuerte como el pánico que me daba que se acercara a atacarme. "Estamos juntos en el contrato de arrendamiento, no pueden hacer que me vaya."
"¡No estás en mi contrato!"
Había algo frágil en su lenguaje corporal, algo fuera de lugar. "Confía en mi. Estoy tratando de volver todo a la normalidad. Mira esto." Dobló un fajo de papeles engrapados, y con un ágil movimiento de muñeca, lo mandó girando hacia mi. Aterrizó a mis pies.
Sé que obedecer a alguien que está invadiendo tu casa es parte de una receta para el desastre. Pero mirarlo y escuchar su voz movió algo en mi, casi como un recuerdo. Me hizo pensar en todas esas veces que despertaba somnolienta pensando en la presencia de alguien que amo.
Así que recogí los papeles. Era una copia de mi contrato de arrendamiento. Mejor dicho, nuestro contrato de arrendamiento. Su nombre era Roy. Se supone que tenía 28 años, pero el hombre frente a mi era al menos diez años mayor.
Detrás del contrato de arrendamiento habían facturas de servicios públicos de ambos y un acta de matrimonio.
Los papeles se sacudieron en mis temblorosas manos. Tontamente, sentí un destello desesperado de esperanza. De alivio. Porque, ¿Saben qué? Prefiero estar mentalmente enferma, incluso hasta el punto de olvidar a mi propia familia, que estar tan sola. "¿Estoy loca?"
"No." Su rostro se torció y se secó los ojos. "Necesito que te vayas de aquí conmigo. Necesitamos estar fuera de la ciudad para el atardecer."
"¿Por qué?"
Su labio inferior empezó a temblar y lo mordió fuertemente. Jingo se acurrucó con él y brincó a sus piernas.
"Roy," dije, de forma experimental. "¿Qué sucederá al atardecer?"
"Vendré a casa con nuestra hija." Sentí como si me hubiesen golpeado. "La gente los sigue - y me sigue - hasta aquí. Y luego te matan."
Mi hija. Tenía una hija. Y un segundo hijo en camino, con el hombre sentado frente a mi. Un glorioso glitch en la matrix me había puesto lo que siempre quise en bandeja de plata. ¿Entonces por qué el padre de mis hijos estaba diciéndome que no podía tener nada de eso? "¿Por qué?"
"Porque." Tomó un buen trago de saliva. "Tiene que ver con nuestro hijo."
En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Jingo se puso a la defensiva, ladrando, un poco antes de colapsar en un frenesí de éxtasis.
Era un segundo y más joven Roy, con los ojos bien abiertos y enojado como el infierno. Al verlo de reojo, ese ligero sentimiento de reconocerle explotó. Los recuerdos no me venían de golpe, pero sabía que lo conocía.
Se lanzó a través de la habitación. El Roy mayor lo atrapó sin mucho esfuerzo y lo aporreó contra la pared. "¿Qué estás haciendo?" preguntó de forma calmada.
Su contraparte más joven se incorporó violentamente. "¡Tú sabes que carajos estoy haciendo!"
"¿Quien te dijo que estaría aquí?" La voz de Roy se sacudió un poco. "Un Crono, ¿verdad?"
El Roy joven titubeó brevemente.
"Te han estado siguiendo hasta aquí," Dijo Roy. "Y van a matarla."
"El Crono viene por Adam." El joven se agitó de nuevo.
Roy lo tomó por el cabello y estrelló su cabeza en la pared, paralizándolo momentáneamente. "No, no pueden venir por él. La única forma de detenerlo es prevenir su existencia, lo cual hice. Tan sombrío como parezca, eso era lo mejor que podíamos hacer por ella." Su voz se quebró. "Y tú lo deshiciste."
Retrocedí con cuidado y tomé a Jingo. Ninguno de los dos hombres pareció notarlo. Me apresuré a la puerta al mismo tiempo que el joven Roy soltaba una respuesta venenosa.
Suprimiendo una enorme ola de pánico, corrí a casa de Sara. No me importaba quedarme sola con Conrad. Era mejor que quedarme en casa a esperar la muerte con ese lío de líneas temporales alternativas.
"¡Conrad!" Golpeé la puerta. "¡Conrad, déjame pasar!" El sudor goteaba por mi frente mientras el eco de Roy alzando la voz se escuchaba desde mi casa. Toqué el timbre varias veces. "¡Conrad!"
Calle abajo, escuché el ronroneo de un motor. Un coche elegantemente extraño dobló la esquina. Como si fuese una señal, el fuerte y emocional discurso de Roy finalizó con la palabra "Crono".
Era una locura. Pero hoy la locura se había vuelto mi realidad de muchas maneras, así que me agaché. Para mi sorpresa, escuché suaves y lastimosos llantos que venían de cerca - del taller del padre de Sara. Me puse de rodillas y gateé mientras ese tétrico auto se estacionó frente a mi casa.
La puerta se abrió, dejando al descubierto una suave oscuridad. Conrad se aferró al marco de la puerta. Estaba sollozando.
"¿Conrad?" Susurré. No me respondió. Ni siquiera me miró.
Ignorando el revoltijo nauseabundo en mi estómago, lo esquivé y entré al taller.
Después de una mañana tan brillante, era difícil de ver. Las sombras se fundían en una sola, cortadas únicamente por el tenue brillo de las herramientas metálicas.
Algo cambió, de forma furtiva y de alguna forma malsana. Un hedor dulcemente fétido me llegó: gaseoso, empalagoso, casi pegajoso.
Con un suave click la luz sobre mi se encendió. Me impacté.
Un cuerpo tembloroso en carne viva estaba colgado de los brazos en las vigas. Donde una vez hubieran estado los ojos y los labios, habían quedado agujeros vacíos y sangrantes. Delgadas púas sobresalían de los brazos y piernas despellejados. Me tomó un momento darme cuenta que eran alambres. Alambre para jardín, entrelazado con los músculos sangrantes como si fuesen hilos de bordar.
Solamente el cabello estaba intacto: reconocible al instante, era largo, rubio y con mechas azules.
Sara.
Conrad no dejaba de llorar.
Una figura emergió del enredo de sombras. Alto, delgado y de cabello oscuro, con facciones como las de Roy pero ojos como los míos. Me miró con atención, apreciativamente. Entonces el reconocimiento iluminó sus ojos. Me sonrió, y en mi alma, si no es que en mi mente, lo reconocí. "Adam."
Dio un paso hacia el frente con ansias y tomó mis manos. Las suyas estaban llenas de sangre seca y trozos de tejido. El me miró a la cara, analizando cada facción como si no pudiese tener suficiente. "Lo siento." Me susurró.
Detrás de mi, escuché voces. Giré. La enajenada sonrisa de Adam se convirtió en un cruel gruñido mientras la gente irrumpía en el taller.
Trazos de rayos explotaron en mi existencia, envolviéndome en una luz cegadora. La estática crepitó a lo largo de mi piel, acompañado de una punzante llamarada de calor. El miedo, la confusión y una profunda desesperación que no quería comprender me abrumaron. Me cubrí la cabeza.
Todo al mismo tiempo, se volvió silencioso y oscuro.
Después de un rato, me atreví a mirar.
Aún estaba en el taller. Estaba tranquilo, vacío y limpio, sin rastros de Sara o su asesino.
Para mi sorpresa, Jingo estaba esperándome afuera. La tomé y corrí por el jardín. Los autos de Martin e Isabella estaban en la calle. A través de una ventana, oí a Sara riéndose. El pesar en mi pecho se alivió considerablemente.
Tardé un poco en reunir el valor, pero finalmente entré a mi casa. Después de asegurarme que estaba vacía, me deslicé hasta el suelo y Jingo brincó a mi regazo.
Quiero pasar esto como locura. Un brote psicótico, quizá, o simplemente un colapso del diario. Podía aceptar el hecho de que estaba en el taller de mis vecinos. Incluso podía justificar la presencia de Jingo.
Pero no puedo explicar la sangre ni los tejidos secándose en mis manos.
Quiero una familia más que nada. Me duele inmesurablemente, y me llega hasta los adentros, tener uno con el que nunca podré estar. Pero creo que estoy mejor así.
No tener hijos es mejor que tener que matar a uno, ¿no es así?
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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.27 06:12 master_x_2k Enredo II

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Enredo II

Había algo emocionante sobre vivir sin la supervisión de un adulto. No es que no amara a mi papá con toda el alma, pero despertarme, salir a correr, preparar el desayuno y luego me sentarme frente al televisor con una de las computadoras portátiles viejas de Lisa, ¿sin sentir que alguien estaba mirando por encima de mí hombro para asegurarse de que estaba haciendo todo bien? Eso era vida.
Desde la semana que pasé postrada en cama con la conmoción cerebral, me había estado ansiosa de volver a entrar en mi rutina de correr otra vez. A pesar de que me estaba quedando en el departamento, tomándome unas vacaciones de mi vida cotidiana, estaba haciendo un punto de mantener mi vieja rutina y despertar a las seis y media de la mañana para correr.
Dio la casualidad de que eso significaba que me estaba despertando dos o tres horas antes que los demás. Dos o tres horas totalmente por mi cuenta. Si me obligaba a ignorar las mil cosas diferentes por las que podría estar estresada, era un período en el que pude disfrutar de una paz que no había sentido en mucho, mucho tiempo.
Me acurruqué en el sofá con una manta a mi alrededor, un programa infantil para un poco de ruido de fondo, ya que era lo único además de infomerciales, programación religiosa y programas de entrevistas, y tenía uno de las viejas laptops de Lisa apoyada en frente de mí. Mi hábito ahora era comenzar el día revisando los sitios de noticias locales, el wiki de parahumanos y los tableros de mensajes de parahumanos.
La gran noticia de la primera página de la mañana era una foto que alguien había tomado con su teléfono celular desde uno de los edificios en la misma calle que el edificio que habíamos incendiado. Nuestras siluetas eran visibles mientras estábamos en la calle con docenas de miembros del ABB esparcidos a nuestro alrededor. ¿El encabezado? 'VILLANOS SE ENCARGAN'.
Es curioso, nunca notaba los bichos cuando estaban a mi alrededor en general, pero al ver la imagen, había un buen número. Mi silueta no era tan difícil de distinguir como Grue en su oscuridad, pero tampoco era fácil distinguirla en la nube de insectos. Tenía que tener eso en mente, tal vez podría usarlo.
El artículo debajo de la imagen era sobre las acciones de los villanos al tratar con el ABB. Era mayormente correcto, pero el tono y la dirección del articulo me hizo sentir lo suficientemente incómoda que no lo leí en profundidad. Por mi roce del artículo, tuve la impresión de que los héroes se estaban preparando para hacer un asalto final hoy o esta noche. ¿Nos dejan hacer el trabajo sucio y luego limpian el resto? Lo que sea. Si querían lidiar con una Bakuda acorralada, eran bienvenidos.
Busqué las otras noticias: un recuento de las lesiones y muertes ocurridas desde que comenzó el enfrentamiento, las estimaciones sobre daños a la propiedad causados ​​por varios bombardeos, una breve actualización sobre una niña de doce años que había desaparecido dos semanas antes de que comenzara la situación del ABB , que ahora se suponía que estaba muerta, y las descripciones de algunos de los nuevos héroes que aparecieron en Brockton Bay para ayudar con el ABB. Lo que me llamó la atención fue una imagen censurada en la galería lateral de la última noticia. Le hice clic.
Era una imagen de Lung en su forma humana, las cuencas de sus ojos oscuras, crudas y vacías detrás de su máscara de acero de dragón, su mano en los hombros de un miembro de su pandilla. Parecía que estaba siendo guiado.
Fue, descubrí, la imagen que puso fin al artículo 'Villanos Se Encargan' presentado en la página principal del sitio. La pasé por alto al echar un vistazo al artículo porque el visor de imágenes flash había tardado tanto en cargarse. Había un pie de foto debajo. '¿Golpe decisivo? Las autoridades de Brockton Bay han hecho la vista gorda a los villanos locales que imponen su propia marca de justicia.’
Oh hombre. ¿Me estaba enterrando más y más profundo?
Esa misma galería de imágenes tenía una toma de largo alcance de la misma escena, tomada sin la lente magnificadora, mostrando a Lung y su lacayo en medio de los Muelles y un escuadrón armado de sus hombres, con las armas desenvainadas, pero no apuntadas contra nada. Eso fue... enormemente decepcionante. Él había escapado.
“Buenos días”, Lisa me saludó.
Me volví para verla venir de la cocina. Llevaba el pelo recogido en una desordenada cola de caballo y tenía lagañas en las comisuras de sus ojos.
“Buenos días. Brian dijo que tenía algo que hacer esta mañana, así que hoy les conseguí el desayuno. Lo siento si no obtuve el café exactamente correcto.”
“Eres un ángel”, me revolvió el cabello, luego se fue para tomar el café.
Todavía estaba navegando cuando ella regresó. Se inclinó, cruzó los brazos sobre el respaldo del sofá y miró por encima del hombro un momento.
“Piratas de pelo rosa cantantes e intentos de supervillanos yakuza ciegos.”[1]
Eché un vistazo al televisor, y efectivamente, había una niña pequeña con una peluca rosa y un disfraz de pirata. Sonreí y sostuve el control remoto, “Puedes cambiar el canal.”
Mientras tomaba el control remoto, mi teléfono celular zumbó en el cojín del sofá a mi lado.
Brian me había enviado un mensaje de texto:
termine temprano. dos no aparecieron. quieres venir a las 11:00? o puedo recogerte @ departamento
Miré el reloj. 9:45. Usé la computadora portátil para descubrir la ruta de autobús más rápida a su lugar. Estaba en el centro, y podría llegar allí para las once si me fuera en veinte minutos. Un poco corto de tiempo, pero podría lograrlo. Lo había hecho varias veces antes de la escuela, cuando me había esforzado demasiado en una carrera matutina y tenía que caminar a casa.
Envié mi respuesta:
Suena bien. Tomaré el autobús.
Una vez que verifiqué que el mensaje había sido enviado, corrí hacia el baño y abrí la ducha. Pasé una eternidad poniendo el agua a una temperatura tolerable, me quité la ropa de correr y me metí, solo para que la ducha cambiara bruscamente de una temperatura tibia a agua helada.
Me encantaba el departamento, no me encanta el calentador de agua.
Tuve que bailar alrededor del chorro de aerosoles inductores de hipotermia para llegar a los controles e intentar convencerlos de que tuvieran una temperatura decente. Finalmente me conformé con una temperatura soportablemente fría, lavé con champú y metí la cabeza. Estaba temblando cuando apagué el agua.
Me sequé lo mejor que pude y me envolví en una segunda toalla limpia para calentarme. No tener grasa corporal apestaba a veces. Terminé de arreglarme y me detuve en el living por un segundo para mirar el reloj debajo del televisor. Me quedaban seis minutos para prepararme.
“Es muy cómo usas la puntuación y mayúsculas perfectas para tus textos”, Lisa sonrió mientras me dirigía a mi habitación.
Ella estaba saliendo de la cocina, sosteniendo mi teléfono celular. Le cogí el teléfono, girando mis ojos y me dirigí a mi habitación. Ella me siguió y entró.
“¿Ustedes dos serán algo?”, Preguntó ella.
“No es el plan. Solo voy a ayudar a un amigo.”
“Vamos, ambos sabemos que piensas que es guapo. Admítelo”, ella me dio la espalda, examinando el ámbar con la libélula en él que Brian me había dado. Usé esa breve ventana de privacidad para sacar un poco de ropa interior y calcetines de un cajón y empezar a vestirme.
“¿Estás usando tu poder?”, Le pregunté.
Brutus probablemente sabe que te atrae Brian. Creo que las únicas dos personas que no se dieron cuenta son Brian y tú.”
Suspiré. “Sí, creo que es un tipo muy guapo”, saqué del armario algunas de las camisas y faldas que había comprado con Lisa y las acomodé en la cama, “¿Tu no?”
“Por supuesto. Tal vez no del todo mi tipo, pero definitivamente no rechazaría a alguien como él, si estuviera haciendo lo de las relacións.”
“¿No lo haces? ¿Por qué?"
“Mi poder como que elimina el misterio de las cosas. Las relaciones son difíciles de hacer despegar, a menos que puedas comenzar con una buena dosis de autoengaño y mentiras.”
“¿Así que no vas a tener una cita nunca?”
“Dame unos años, tal vez baje mis estándares lo suficiente como para poder pasar por alto lo que mi poder me está diciendo acerca de las peculiaridades y hábitos más repugnantes y degradantes de los tipos.”
“Lamento escucharlo.” Contesté, mientras volvía a poner algo de ropa en el armario. Me sentí mal por no haber podido dar una mejor respuesta y por no haber podido tomarme el tiempo de simpatizar, pero apenas me quedaba tiempo para prepararme. Tal vez podría correr a la parada de autobús.
“Pero la diferencia clave entre tú y yo, aquí, es que Brian y yo nos mataríamos entre nosotros antes de que la relación llegara a ningún lado. ¿Pero ustedes dos? Puedo verlo funcionando.”
“¿Ese es tu poder hablando? ¿Estás diciendo que realmente le gusto?”
“Lo siento, cariño. Leer a las personas con mi poder es difícil, leer sobre sus motivaciones o emociones es más difícil, y para colmo, no creo que ni Brian sepa lo que siente de forma romántica. Puede que tengas que sacarlo de su zona de confort antes de que cualquiera de ustedes lo descubra.”
“Estás asumiendo que quiero.” Sentí una gota de agua fría en la parte posterior de mi cuello, me estremecí y me detuve para estrujarme el pelo otra vez.
“¿No es así?”, Preguntó ella. Dirigió su atención a mi selección de ropa apilada en la cama. “Estás prestando mucha atención a lo que vas a usar.”
“Siempre lo hago, incluso cuando voy a pasar tiempo contigo y con Perra. Me cuestiono y estreso por la ropa que llevo si voy caminando a la tienda de la esquina de mi casa para comprar leche y pan.”
“Justo. Aquí... Déjame elegir la ropa, y si algo sale mal, me culpas ¿Trato?” Excavó la ropa en mi armario, “Jeans y… veamos... un top para lucir ese vientre tuyo.”
Miré al top, tenía una tela gruesa que lindaba con un suéter, azul y gris con una especie de diseño de mariposa y mangas largas. El cuerpo real de la camisa, sin embargo, no parecía llegar mucho más allá de mi caja torácica. “Todavía hace un poco de frío.”
“Usa una sudadera o una chaqueta, entonces. Pero solo si prometes quitártela cuando llegues allí.”
“Bien.” No tuve tiempo para discutir y comencé a vestirme.
Empezó a guardar lo que había dejado en la cama: “Brian es un tipo que aprecia ser práctico. Eso es algo que le gusta de ti, y lo dijo. Y aunque creo que es jodidamente fantástico que vayas un paso más allá para verte bien, puedes hacerlo con ropa que tenga sentido para el trabajo liviano. Jeans, sí. ¿Falda? No tanto.”
“Supongo que no estaba siendo práctica en este momento.” Bajé el top y me miré en el espejo en la puerta del armario. Estar de acuerdo con este top había sido un impulso en el momento en que había estado comprando con Lisa. En verdad usarlo era algo completamente diferente; la parte inferior del top se detuvo a 3 centímetros de mi ombligo.
“Tienes cosas en mente con la escuela y tu padre, y el romance y mierdas.” Ella me respondió. Antes de que pudiera discutir que no había romance, ella me dio un empujón, “¡Ahora vete! ¡Diviertete!”
Lo tomé como una señal para apresurarme hacia el frente del departamento, donde me puse las zapatillas de correr. Agarré mis llaves y mi billetera de mi mochila, agarré mi sudadera de un gancho junto a las escaleras, luego bajé las escaleras y salí por la puerta con todo en mis manos. Cuando salí, puse las llaves y la billetera en los bolsillos y me puse la sudadera. Necesité un poco de fuerza de voluntad, pero dejé abierta la sudadera.
Una relación con Brian era, obviamente, una idea terrible. Solo esperaba estar con los Undersiders por otras dos semanas o un mes. Más que eso, y probablemente asumiría que no iba a conseguir información sobre su jefe, en ese momento me llevaría lo que tenía al Protectorado. Suponiendo que hubiera suficiente interés por parte de Brian para que hubiera una relación, la idea de salir sin un futuro era deprimente. Simplemente terminaría siendo sal en la herida para todos los involucrados.
Pero estaba tratando de no pensar en eso. Realmente no necesitaba que Lisa leyera mis dudas y se diera cuenta de que al menos parcialmente se basaban en el hecho de que estaba planeando traicionarla a ella y a los demás. Si no pensaba en ello, sería mucho más difícil para mí darle alguna pista.
Sí. Totalmente la razón por la que estaba evitando pensar en eso. Nada que ver con el hecho de que me sentía cada vez más pésima y ambivalente sobre la idea de entregar amigos a las autoridades.
Corrí parte del camino hasta la parada del autobús, me detuve cuando me di cuenta de que no quería sudar, luego tuve que correr otra vez cuando llegué cerca del ferry y vi el autobús al final de la calle. Hice un gesto para que el autobús se detuviera al acercarse y me subí.
La ruta del autobús que tuve que tomar para llegar a Brian fue un ejemplo de por qué mi papá quería que el ferry volviera a funcionar. Tuve que ir al oeste, transferirme a un autobús diferente, ir hacia el sur, luego bajar y caminar hacia el este por cinco minutos para llegar al lugar donde quería estar, al sureste del centro, donde los edificios de oficinas daban paso a los apartamentos. y condominios.
Era un marcado contraste con el área donde yo vivía. No era perfecto, sinceramente, y podías ver cosas como las etiquetas de las pandillas de Imperio Ochenta y Ocho o ventanas rotas aquí y allá. Aun así, ese tipo de cosas era tan raro como encontrar una casa sin basura en el patio o una casa con cosas obviamente rotas o arruinadas en mi vecindario. Incluso el escalón más bajo que conduce a la puerta principal de mi casa estaba podrido, así que no podía jactarme de tener uno de esos lugares agradables, no vergonzosos. Si lo arreglabas, algo más se rompería inevitablemente, entonces te acostumbrabas a cosas como el escalón roto, aprendías a saltarte al segundo, o entrabas y salías por la puerta trasera de la cocina como lo hacía yo.
Brockton Bay había sido originalmente un gran puesto de comercio y puerto, cuando Estados Unidos estaba siendo colonizado y, como resultado, algunos de los edificios eran bastante viejos. Lo que vi cuando entré en la zona donde Brian se alojaba era una guerra entre el pasado y el presente. Los edificios antiguos se habían arreglado y mantenido hasta el punto de que eran atractivos, en su mayoría configurados como condominios de estilo victoriano. Pero donde otras ciudades podrían trabajar para integrar esto con los otros edificios del centro de la ciudad, parecía que el planificador de la ciudad o los desarrolladores habían incluido edificios altos de piedra o vidrio con la intensión de ser para ser discordantes a propósito. Todo se veía bien, pero no se veía todo bien junto.
El edificio de apartamentos de Brian era uno de los modernos. Tal vez de ocho a diez pisos de altura, no conté, era en su mayoría de piedra, y había una ventana del piso al techo detrás de cada uno de los balcones. Dos pequeños árboles de pino en macetas enmarcaban la entrada. Brian estaba sentado al lado de uno de los árboles, vistiendo ropas muy similares a la primera vez que lo vi, una camiseta azul acero, jeans oscuros y botas desgastadas. Estaba apoyado contra la pared, con los ojos cerrados, solo disfrutando del sol. Se había peinado las trenzas y llevaba el pelo recogido en una coleta larga y suelta, que se abría en todas direcciones por debajo del elástico. Un poco de pelo se había escapado del elástico y soplaba con la brisa, rozando su pómulo. Parecía tan despreocupado por el cosquilleo del pelo que sospeché que podría estar dormido.
Me sorprendió que pudiera relajarse así. Me parecía que relajarse así en cualquier área urbana, incluso en un barrio más agradable del centro de la ciudad, era una pedir problemas. De acuerdo, tal vez no había asaltos o gente sin hogar molestando a transeúntes aquí, pero el Imperio Ochenta y Ocho basaba sus operaciones principales en algún lugar en esta área general, y Brian era negro.
Tal vez podría salirse con la suya porque medía un metro ochenta y estaba en forma. Incluso si me dieras mi cuchillo, bastón y una buena razón, estaba bastante segura de que no querría meterme con su siesta.
“Perdón por despertarte”, le dije, viendo si podía provocar una respuesta.
Incluso antes de que abriera los ojos, me ofreció esa sonrisa amplia y cordial que parecía tan fuera de lugar en su cuerpo de metro ochenta. Era una sonrisa que no ocultaba nada, tan honesta y sin protección como cabría esperar de un niño de diez años que descubrió que acababa de desenvolver el regalo exacto que quería para su cumpleaños.
“No estaba durmiendo”, se puso de pie, “Imaginé que te esperaría aquí en lugar de arriesgarme a que vengas y no supieras cómo ubicarme mientras cargaba cosas arriba.”
“Ah. Gracias.”
“Todavía tengo dos muebles en el auto. Déjame agarrarlos y nos iremos hacia arriba.” Se dirigió en dirección a una camioneta que estaba estacionada frente al edificio.
“¿Tienes un auto?”
“De alquiler. No tiene sentido que tenga un automóvil, especialmente porque la mitad de lo que conduciría sería para ir al escondite. Se lo robarían, en primer lugar, y no me gusta dejar un número de matrícula para que la gente rastree, si las cosas se ponen feas.”
Sonreí ante la palabra 'escondite'. “Lo entiendo. Coche malo.”
Me di una patada. ¿Por qué sigo cayendo en el lenguaje de los hombres de las cavernas a su alrededor?
Sin embargo, lo tomó con calma. “Coche malo. Costoso.”
“Dice el tipo que no se preocupa por pagar quince dólares por café en el paseo marítimo.”
“Touche.” Abrió el baúl. Había dos cajas de cartón adentro, ambas de ocho o diez centímetros de grosor. Una de ellos, sin embargo, era un cuadrado de tal vez mas de un metro de lado.
“¿Necesitas una mano?”
“Traeré las cajas”, dijo, inclinándose para comenzar a sacar la caja de cartón más grande de la parte posterior. Se detuvo para entregarme sus llaves. “Tú cierra la puerta del auto detrás de mí, ¿Y puedes abrir la puerta del edificio?”
Observé los músculos de sus hombros moviéndose bajo la tela de su camiseta mientras sacaba las dos cajas del baúl. Sus hombros eran anchos, noté, pero no de la misma forma en que lo verías con personas que se ejercitaban solo para verse musculosos. Ese tipo de bulto generalmente me parecía un poco grotesco, de una manera que no podía definir. El cuerpo de Brian era más el producto de años de ejercicio regular con propósito y aplicación. Miré las líneas de sus hombros y espalda y, más abajo, su cintura y caderas, como si pudiera darle sentido, definir ese punto donde su cuerpo era diferente, donde era más atractivo que la mayoría.
“Um”, le dije, recordándome a mí misma que me había hecho una pregunta, “Claro. Voy a abrir las puertas.”
Maldita sea, Lisa, ¿en qué me hiciste pensar?
[1] Una versión muy bizarra de Lazy Town, de seguro.

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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