Sedante antidepresivo

"LA FELICIDAD TECNOLOGICA.De un futuro sin capitalismo a un capitalismo sin futuro" (Andrés Herrero) . Entrega No 10 ((En el mundo en que vivimos,la tranquilidad es una pastillita")

2016.10.08 20:59 RaulMarti "LA FELICIDAD TECNOLOGICA.De un futuro sin capitalismo a un capitalismo sin futuro" (Andrés Herrero) . Entrega No 10 ((En el mundo en que vivimos,la tranquilidad es una pastillita")

La existencia humana se ha vuelto tremendamente gravosa desde que tenemos que retribuir servicios que eran gratuitos como el cuidado de ancianos, enfermos o niños, o pagar por recursos básicos como la caza, la pesca, el agua o la leña para cocinar y calentarse que antes podían obtenerse libremente.
Es un escándalo que en la sociedad más rica, desarrollada y con mayor abundancia de bienes que ha conocido el planeta, más gente que nunca perezca de inanición,carezca de ocupación o malviva llena de privaciones mientras se destruyen cosechas para mantener los precios o se rescatan bancos con fondos públicos (¿que puede haber más normal que la persona que no puede pagar la hipoteca, ayude con sus impuestos al banco para que no quiebre y pueda asi éste embargarle su vivienda?)...
El aumento de policías, prisiones y sistemas de seguridad, o el hecho de que haya más negros en las cárceles de EEUU que en las universidades (seguramente porque allí les forman mejor para sus necesidades futuras), demuestra su fracaso.
La ecuación es clara: a menor estado social, mayor estado policial. “La miseria material engendra miseria moral, porque la gente tiene que sobrevivir, y si para conseguirlo tiene que robar o prostituirse, pues lo hace”.
Muchos son los desposeídos y pocos los enriquecidos.
La riqueza ni se crea ni se destruye: tan solo cambia de manos.
Lo que uno gana otro lo pierde.
La riqueza de las naciones solo es la riqueza de los particulares que se adueñan de ella.
Miseria y riqueza constituyen dos caras de la misma moneda, aunque no sea lo mismo morir de obesidad o exceso de colesterol, que por falta de medicinas o alimento.
“Lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.
La Tierra ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que cada hombre necesita, pero no para lo que cada hombre codicia.
La causa de la libertad se convierte en una burla cuando el precio a pagar es la desnutrición y destrucción de quienes deberían beneficiarse de ella”.
Las garras del “progreso” van dejando un rosario de víctimas por el camino.
El tercer mundo padece una anorexia forzada, y el primero una obesidad controlada, en la que “los Mc Donalds representan la cartilla de racionamiento del sueño americano”.
El capitalismo despoja a la gente por medio del mercado y luego deja a la miseria el trabajo sucio de rematarla.
La riqueza opera como la mayor arma de destrucción masiva jamás concebida por el hombre: las cámaras de gas han sido reemplazadas por políticas de desigualdad que liquidan a la gente con mayor efectividad y menor coste que los hornos nazis.
La depuración económica se ha revelado como la auténtica limpieza étnica de nuestro tiempo.
Tan natural resulta morir de mercado, ya sea de hambre, agrandándose los senos o reduciéndose el estómago, en accidente laboral o de tráfico, víctima del paro, la comida basura, la contaminación o el sedentarismo, como para un primitivo sucumbir a causa de la picadura de una serpiente, por el embrujo de un mal espíritu o una diarrea.
Como puntualiza el sociólogo y relator de la ONU Jean Ziegler:
Cada cuatro minutos, alguien pierde la vista por falta de vitamina A.
Un niño subalimentado entre los cero y los cinco años ya no tiene arreglo; incluso si después lo adopta una familia europea, está dañado de por vida.
«La tragedia es que las 255 fortunas más importantes del mundo poseen una renta equivalente a la de los 2.500 millones de personas más pobres, que componen el 40% de la población mundial
. Pero cuanto más negro es su dinero, más blanca quieren que sea su alma; y lo digo con conocimiento de causa porque vivo en Suiza, el país más rico del globo, cuya única materia prima es el dinero de los demás.
«Vivimos en la jungla del capitalismo globalizado y la ley del más fuerte. La guerra de Irak solo ha sido una OPA sangrienta sobre las segundas reservas mundiales de petróleo.
La estrella del baloncesto Michael Jordan cobró en 2008 por un anuncio de la marca Nike de un minuto de duración, lo mismo que recibieron sus 85.000 trabajadores de Indonesia por su trabajo de ese año.
La acumulación de riqueza constituye una atrocidad mayor que el canibalismo y ocasiona muchas más víctimas que él.
La maquinaria del “progreso” necesita ser alimentada con sacrificios humanos para rendir a tope.
Mientras por la boca vomita bienes y beneficios, por el ano excreta inservibles.
Si antes eran pobres los que no tenían trabajo, ahora lo son también los que lo consiguen. A los contratos por horas, días o meses, se les denomina "empleos", contabilizándose como tales.
La disminución de los riesgos físicos ha sido compensada por un aumento de las preocupaciones y la inseguridad que nos obliga a combatir aquello mismo que nosotros mismos alentamos: llevar una vida sedentaria y mantenernos en forma, hacer negocios y respetar el medio ambiente, enriquecernos sin crear pobreza, encontrar empleo donde no lo hay...
El déficit de autoestima y de confianza que de ello se deriva, nos asfixia
. La OMS prevé que para el año 2020 la depresión sea la causa más importante de incapacitación y fallecimiento después de las enfermedades cardiovasculares.
Y el número de personas que deciden acabar con su vida va en aumento. En EEUU mueren ya más por suicidio que por accidentes de tráfico, o por sobredosis de medicamentos que de drogas.
El mercado de sicofármacos agiganta sus ganancias, proveyendo sedantes, antidepresivos y somníferos para hacer frente a la creciente devastación existencial, tan fuerte o más que la ambiental.
La patología mental es la industria médica del futuro; se necesitan drogas legales que permitan al ser humano adaptarse a situaciones cada vez más estresantes, perjudiciales y angustiosas para él.
Pero aunque los males del alma no se dejen radiografiar, los síntomas de su descomposición saltan a la vista: ansiedad, fobias, obsesiones, trastornos emocionales, de conducta y de alimentación, hipocondría... el 10% de la población norteamericana toma diariamente píldoras para dormir.
El círculo de la drogadicción se completa con el consumo de crack en los estratos bajos, de cocaína entre los ejecutivos y de fármacos en las personas mayores para mejorar sus prestaciones sexuales.
La tranquilidad es una pastilla.
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